Mascotas con cáncer

Los perros, preciadas mascotas que cada vez más conviven con nosotros y que cada vez más encontramos un puente estrecho entre las semejanzas humanos-animales, siguen nuestros ritmos y están expuestos a los mismos factores ambientales, son quienes han hecho pensar a los veterinarios en explorar más acerca de los cánceres que los aqueja, por lo que desde el 2003 sabemos que su genoma coincide en más de un 80% con el nuestro y los ratones, el modelo animal prioritario en investigación médica, se quedan en un 67%.

El veterinario de Valencia Juan Borrego, comenta que: “A lo largo de su carrera, un cirujano ortopeda de EEUU ve quizá a un niño con un diagnóstico canceroso mientras que los veterinarios reciben a 40,000 perros con la enfermedad y lo que encuentran es exactamente igual al de un humano” incluso en un proceso similar, las técnicas quirúrgicas para extirpar los tumores en niños derivaron de las establecidas para salvar las patas de los perros, sobre todo los galgos.

Carlos Álvarez, pediatra del Nationwide Children’s Hospital en Columbus, Ohio, EEUU, busca las mutaciones genéticas en los galgos, pues el osteosarcoma afecta más a los ejemplares de carrera que a los de exhibición y sospecha que esas variantes se fueron seleccionando involuntariamente, junto a las que dotan a estos animales de su extraordinaria velocidad. Si las identifica, el camino hacia una terapia específica será trasladada después a humanos.

Los canes, de manera natural, sufren cánceres muy similares al humano, el 50% de los que pasan de diez años, mueren de esta patología, presentan metástasis en zonas distantes del cuerpo, desarrollan resistencia a medicamentos y cada individuo es genéticamente distinto de los demás, al igual que nosotros.

Los perros que son estudiados en oncología comparada han enfermado espontáneamente y no responden a los medicamentos disponibles, de hecho, no son animales de laboratorio como los ratones. Juan Borrego, fundador y director del Instituto Veterinario de Oncología Comparada (IVOC), comenta que “para decidir quién participa en los ensayos, los hospitales tienen un comité ético regulado por cada país y por Europa”, por lo que, desde 2013, el Registro Nacional de Cáncer Veterinario asigna mascotas a ensayos clínicos, tras una evaluación profesional y la investigación de inmunoterapias.

El cáncer de vejiga relacionado con una mutación específica de un gen, se halla en el 87% de los perros que lo padecen, pero también en el melanoma humano y nuestros carcinomas colorrectal, pulmonar y de tiroides.

Por otro lado, el tumor cerebral considerado el más agresivo, tanto en perros como humanos, el glioblastoma, concentra su atención en un proyecto de cinco años financiado por los Institutos Nacionales de Salud, además de la inmunoterapia que evalúa la terapia génica, vacunas personalizadas y la combinación de varios tratamientos distintos.

En el caso de Clarissa Hernández Stephens, intenta combatir la diabetes desde la Universidad de Purdue, en la que prueba una terapia de mínima invasión en perros con la enfermedad, con la perspectiva de realizar después ensayos en personas, éste sustituiría la administración diaria de insulina, por una inyección trimestral de células pancreáticas cubiertas por colágeno, por lo que millones de personas dejarían de estar constantemente pendientes de su nivel de glucosa o del de sus perros.

Así es que, el mejor amigo del hombre parece ser que también será un arma poderosa en la investigación de las enfermedades que aquejan al humano.

Fuente: Mascotas con Cáncer

@10DedosDeFrente

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