La Paraponera clavata, conocida como hormiga bala, tiene el nivel máximo de dolor en la escala de Schmidt, un índice que fue desarrollado por el entomólogo Justin Schmidt, quien se sometía voluntariamente a las picaduras para clasificarlas. El dolor es clasificado como un 4+, el máximo descrito por el entomólogo.
El asegura que es intenso, puro y brillante, como caminar sobre carbón en llamas, aunque algunas víctimas también lo comparan con recibir un disparo, pues presentan olas de quemazón y una punzante y larga agonía, pues esto puede durar hasta 24 horas. Esto se debe a que su veneno contiene un potente neurotóxico llamado ponetatoxina, que actúa sobre los canales de sodio del sistema nervioso, causando edema, taquicardia, náuseas y sudoración.

Al igual que otros animales, ella no es agresiva por naturaleza, en realidad solo defiende lo que es suyo cuando se siente amenazada, es decir, pica en defensa. Vive en bosques lluviosos tropicales de baja altitud, desde la Amazonía hasta zonas costeras de Nicaragua y Costa Rica.
Algunas curiosidades:
- Es una hormiga enorme, pues alcanzan entre 18 y 30 mm (2–3 cm), con un cuerpo que recuerda a una avispa sin alas, de color rojo oscuro.
- Aunque letal y temible, es una especie social, que vive en colonias con estructura organizada: una reina, obreras y larvas, cooperando entre sí.
- El veneno es 30 veces más doloroso que el de una abeja o avispa y está en el podio del índice Schmidt.

El pueblo indígena Sateré-Mawé en el Amazonas lleva a cabo un ritual de iniciación a los más jóvenes. Ahí, crean un guante con hojas e insertan entre 50 a 80 hormigas bala. Las ponen sedadas, pero luego las despiertan con humo y el joven deberá soportar las picaduras durante 5 o 10 minutos, sin gritar y así demostrando su fortaleza y resistencia. Este ritual se repite hasta 20 veces, pues simboliza la transición de la niñez a la adultez.
Fuentes: