Seguramente has escuchado más de una vez la frase “tienes que tomar dos litros de agua al día”. Incluso algunos expertos la repiten como si fuera una regla universal. Pero, ¿alguna vez te has preguntado si esto es realmente cierto o solo un mito?
La recomendación nació en Estados Unidos, aunque en realidad no debería aplicarse de manera general. La cantidad de agua que necesita una persona depende de factores como el clima, la alimentación, la actividad física y las características individuales. Por lo tanto, no se trata de una medida fija para todos.
En este sentido, los famosos “dos litros de agua diarios” son un mito. Nuestro cuerpo no funciona con reglas tan rígidas. Además, la hidratación no proviene únicamente del agua que bebemos: frutas, sopas, infusiones, té y café también aportan líquidos.

Otro error común es creer que el agua desintoxica el organismo. La realidad es que contamos con órganos como el hígado y los riñones, cuya función es filtrar y eliminar lo que no necesitamos. Beber más agua de la necesaria no significa depurarse más; de hecho, podría provocar molestias como dolor de cabeza, náuseas o mareos.
Lo que sí es cierto es que mantener una buena hidratación tiene beneficios muy claros, ayuda a la concentración, favorece el estado de ánimo, regula la temperatura corporal y mejora la digestión.
No pasa nada si no alcanzas los famosos dos litros. Lo importante es hidratarte de forma constante y consciente. En días calurosos, después de hacer ejercicio o cuando estás enfermo, tu cuerpo probablemente necesitará más líquidos, pero siempre sin llegar al exceso.

En conclusión, beber agua es fundamental para el buen funcionamiento del organismo, pero no existe una cifra mágica que aplique para todos. Lo más recomendable es aprender a reconocer las señales de tu cuerpo y darle lo que necesita, sin obsesionarse ni caer en exageraciones.
Fuentes: