Cuando hablamos de órganos, pensamos en el corazón, los pulmones, incluso en el cerebro, pero nos olvidamos de uno muy importante y sorprendente: La piel. Este órgano cubre cerca de dos metros cuadrados y pesa unos cinco kilos y aunque a veces lo olvidamos, este está activado en todo momento de nuestro día a día y lo mejor de todo es que se regenera constantemente.
La capa más externa de nuestra piel es la epidermis, esta se reemplaza cada 4 u 8 semanas, este proceso puede acelerarse o hacerse más lenta dependiendo factores como la edad, el clima o incluso el estrés. Esto permite la cicatrización, pero también nos ayuda a eliminar las células muertas y a mantenernos protegidos frente a agentes externos que pudieran lastimar nuestro organismo.
Este órgano cumple muchas funciones, no solo actúa como una barrera frente a virus, bacterias, productos químicos, radiación solar y temperaturas extremas, sino que además ayuda a conservar el equilibrio interno, ya que regula la temperatura corporal y evita la pérdida de líquidos esenciales, así como participa en la eliminación de toxinas a través del sudor.

Otra función clave de la piel es su capacidad sensorial, pues en tan solo un centímetro cuadrado, puede haber más de cinco mil receptores del tacto, es por ellos que, percibimos el calor, el frío, la presión, el dolor e incluso emociones como la vergüenza o el miedo, que se manifiestan cuando nos sonrojamos o sentimos eso que se conoce como “piel de gallina”.
Pero eso no es todo, ya que también interviene en la síntesis de vitamina D, la cual es esencial para la salud de los huesos. Solo con exponernos un poco al sol, la piel absorbe los rayos UV, los cuales son necesarios para producir esta vitamina, algo que los alimentos por sí solos no logran suplir en su totalidad.
Aunque ya de por sí es sorprendente, la piel tiene sus secretitos, pues también puede revelar más de lo que nosotros creemos. Este órgano es capaz de reflejar cómo nos sentimos, nuestros estados hormonales o incluso algunas enfermedades internas.
Su grosor varía según la zona de nuestro cuerpo, es más gruesa en ciertas zonas y más delgada en otras y claro, saber si tenemos piel grasa, seca o mixta va más allá de las razones estéticas que ya conocemos, esto es clave para cuidarla de forma correcta y prevenir problemas dermatológicos.

Es por todo lo anterior que creemos que la piel es el órgano más increíble de nuestro cuerpo y que debemos de tener especial cuidado con él, ya que, es un reflejo de nuestra salud interior y exterior.
Fuentes: