Existe una hipótesis fuera de lo común, que nos habla sobre que el agua puede conservar cierta información de sustancias con las que ha estado en contacto , incluso después de haber sido diluidas, al punto de que ya no queda ningún tipo de rastro molecular.
Dicha hipótesis surgió a partir de los estudios del inmunólogo francés Jacques Benveniste en los 80. Durante los experimentos para hacer “la memoria del agua”, Jacques afirmaba que ciertas soluciones ultra diluidas seguían generando respuestas biológicas, lo que implicaría que el agua, de alguna forma, “recordaba” la sustancia original.

Aunque la ciencia tradicional ha cuestionado fuertemente esta idea por la falta de evidencia contundente, la hipótesis sí ha sido adoptada como base para prácticas como la homeopatía. Esta disciplina desarrollada por Samuel Hahnemann, parte del principio de que “lo similar cura lo similar”, por lo que utiliza sustancias que se diluyen repetidamente hasta que, teóricamente, ya no queda ni una molécula activa. Los homeópatas sostienen que el agua utilizada conserva una especie de huella energética de la sustancia original, lo que permite ejercer un efecto terapéutico.
Más allá de la homeopatía, la memoria del agua también se relaciona con otras terapias holísticas. Algunas personas creen que el agua puede cargarse con intenciones, palabras, sonidos o símbolos, y que esto influye en su estructura y en cómo afecta al cuerpo o al estado emocional de quien la consume. Esta creencia se refleja en prácticas como beber agua “programada” o colocar cristales cerca del agua para “armonizarla”.

En el mundo científico, sin embargo, esta teoría sigue sin respaldo sólido. Aunque algunos estudios sugieren que el agua tiene comportamientos estructurales complejos y puede formar patrones transitorios, no se ha demostrado que pueda almacenar información de manera estable o funcional como proponen estas terapias. Los experimentos de Benveniste fueron duramente criticados y no pudieron ser replicados de forma consistente por otros investigadores.
Aun así, la idea sigue teniendo fuerza en el mundo de las terapias alternativas, donde muchas veces la experiencia subjetiva del paciente y su conexión con los rituales tienen tanto peso como la evidencia empírica. En este contexto, el concepto de memoria del agua funciona más como una metáfora poderosa que como un hecho comprobado.
Fuentes:
https://www.betterhelp.com/advice/memory/what-can-water-memory-tell-us/