Seguro alguna vez te despertaste un par de minutos antes de que suene la alarma de tu despertador, esto no es casualidad, ni tampoco suerte, esto se trata de ciencia y es la prueba de que nuestro cuerpo tiene un “reloj biológico interno” que también es conocido como ritmo circadiano.
El ritmo circadiano es un ciclo de 24 horas que regular todas las funciones del cuerpo, desde la digestión, hasta nuestro humor, pero su función principal y más importante es la de controlar el ciclo de sueño.

Quien manda a este reloj es el cerebro y se sincroniza principalmente con la luz del exterior. Durante la luz del día, este se encarga de estar alerta y con energía, mientras que la oscuridad le señala al cuerpo que debe liberar la melatonina, la cual inducirá al sueño.
Cuando la rutina es constante, el cuerpo aprende tu horario, es por ello que, incluso puede liberarse un poco de la hormona del estrés al final del sueño para poder despertarte de forma natural antes de que suenen las alarmas.
Los problemas empiezan cuando sincronizamos este sistema. El llamado síndrome de “reloj interno roto” ocurre cuando tenemos hábitos de vida como turnos de noche, acostarse y levantarse a horas muy variables o incluso el jet lag, hace que la señal de luz y oscuridad se confundan y dañe nuestro reloj.
Los efectos de un reloj roto son claro, entre ellos destacan la dificultad para dormir o permanecer despierto, tener un bajo nivel de energía e incluso puede alterar completamente la percepción del tiempo.

Reparar tu reloj interno no es tan difícil, solo deberás devolverle precisión a tu ritmo circadiano y concentrarte en la consistencia y gestión de la luz. Para ello deberás hacer lo siguiente:
●Exponente siempre a la luz del sol siempre que te levantes, de esa manera indicas a tu reloj que ha comenzado el día.
●Mantén un horario de sueño, no importa si es fin de semana.
●Bloquea la luz al menos una hora antes de dormir, eso incluye la luz de los celulares y todo tipo de dispositivo móvil.
●Crea un ritual de relajación en la noche, como una lectura, una meditación o un baño caliente.
●Ten un buen lugar donde descansar, es decir, arregla tu cuarto para que tenga una buena temperatura y luz y puedas tener un óptimo descanso.
●Evita el café o cualquier bebida estimulante antes de dormir y unas horas antes.
Fuentes: