Existen sonidos que no escuchamos en primera instancia, estos son conocidos como infrasonidos, aquellas ondas sonoras con una frecuencia inferior a los 20 Hz, lo que los sitúa por debajo del umbral de audición del ser humano. Aunque nuestros oídos no pueden percibirlos de forma consciente, estas ondas poseen una gran energía y la capacidad de viajar largas distancias atravesando estructuras sólidas sin perder apenas potencia.

Estos sonidos se generan en fenómenos naturales de gran magnitud como volcanes, tormentas, terremotos y el movimiento del oleaje, por ejemplo, sin embargo, también son producidos por la actividad humana a través de grandes edificios, turbinas, eólicas, sistemas de ventilación y maquinaria industrial pesada.
A este fenómeno se le conoce técnicamente como ruido negro y se tratan de una forma de contaminación invisible. Estos, al entrar en resonancia con el cuerpo, pueden provocar efectos físicos reales como vértigo, náuseas, cefaleas y una sensación persistente de presión en el pecho o los oídos. Además, el ruido negro está estrechamente vinculado con las alteraciones del sueño, fatiga crónica y cuadros de ansiedad.

Es de vital importancia aclarar que no todos los infrasonidos representan un peligro inmediato para la salud. No obstante, cuando están presentes de forma continúa en nuestro entorno, actúan como un factor ambiental estresante que degrada el bienestar físico y psicológico sin que la persona afectada pueda identificar el origen del malestar.
Fuentes:
https://theconversation.com/que-es-el-ruido-negro-y-como-nos-afecta-154669