Después de comer a algunas personas les entran unas inmensas ganas de descansar o sentarse debido al comúnmente llamado “mal del puerco”, sin embargo, dar una caminata ligera trae muchos beneficios y efectos positivos a nuestro cuerpo, especialmente en la digestión y en el control de azúcar y la sangre.
Uno de los principales beneficios ocurre en los niveles de glucosa, esto se debe a que, después de comer, el azúcar en sangre aumenta de manera natural, pero caminar puede ayudar a que los músculos utilicen parte de esa glucosa como energía y de esta manera evitamos los picos elevados. Esto puede ser especialmente útil para reducir el riesgo de resistencia a la insulina y problemas en nuestro metabolismo a largo plazo.

Además, caminar también favorece a la digestión, ya que, de acuerdo con especialistas, el movimiento estimula el trabajo del estómago y los intestinos, ayudando así a que los alimentos avancen con más facilidad por el tracto digestivo.
Lo anterior puede ayudar a disminuir ciertas molestias como lo son la inflamación, gases, estreñimiento y hasta la sensación de pesadez que puede darnos después de ingerir una gran cantidad de alimentos.
Otro beneficio muy importante es el impacto en el bienestar general de nuestro cuerpo. Una caminata después de comer puede ayudar a la circulación, contribuir a la salud cardiovascular y hasta mejorar el estado de ánimo. También nos puede ayudar a regular el apetito y favorecer hábitos mucho más saludables.

Los expertos recomiendan que la caminata no sea tan larga y relajada, que no sea un ejercicio intenso. Incluso, aseguran que un paseo alrededor de nuestra cuadra es suficiente. Algunas personas pueden comenzar casi de inmediato después de comer, aunque si hay molestias digestivas, podemos esperar entre 10 y 15 minutos y luego salir a caminar.
Fuentes:
https://www.bannerhealth.com/es/healthcareblog/better-me/how-walking-after-meals-improves-health
https://www.vogue.mx/articulo/caminar-despues-de-comer-beneficios.