Las groserías alivian el dolor

Decir groserías quizá nos haga parecer sin educación, corrientes y de poca confianza, como nos lo han hecho creer nuestros padres. Desde muy niños comenzamos a decir malas palabras, incluso antes de los 6 años, pero es ahí cuando la educación entra en juego y dependerá qué tanto o cada cuándo las digamos. Estudios demuestran…